VENUS: CRÓNICAS INTERPLANETARIAS II

En náhuatl Tlahuizcalpantecuhtli significa “El señor en la aurora”; es Venus la presencia en las alturas de Quetzalcóatl la serpiente emplumada, el viento mismo Ehécatl; una benévola deidad, la más venerada de Mesoamérica; a quien los mayas llamaban Kukulkan; por lo que para ellos la observación de aquel endiosado planeta era de suma importancia, nombrándolo de diferentes maneras:

  • Xux Ek, estrella avispa
  • Nok Ek, gran estrella
  • Sastal Ek, estrella brillante
  • Ahzab Kab Ek, la estrella que despierta a la Tierra.
  • Chac Ek, la estrella roja, debido al color que adquiere cuando está cerca del horizonte.
“El Caracol”, observatorio maya en la zona arqueológica de Chichén Itza, Yucatán, México.

Los mayas calcularon a precisión su órbita sinódica, es decir el tiempo desde la perspectiva terrestre en el que Venus retorna visiblemente a un mismo punto específico en la bóveda celeste, que es de 583.91 días, llegando a la conclusión de que 5 ciclos venusinos equivalen a 8 años solares. Todo ello anotado en el Códice Dresde.

Códice Dresde

La interposición al paso de Venus delante del Sol en equivalencia a un eclipse, se le llama tránsito, sólo que como está mucho más lejos que la Luna, apenas se visualiza un punto. (Lo mismo sucede con Mercurio). El tránsito de Venus ocurre por pares en intervalos de 8 años, seguido de otro lapso mucho más largo. Los más recientes ocurrieron en 2004 y 2012, los próximos serán hasta el año 2117 y 2125.

Tránsito de Venus

 Los mayas consideraban estos intervalos largos como un “cambio de era” y crearon calendarios que alcanzaron a predecir los tránsitos hasta el 2012. Año en que los medios amarillistas o “magufos” aprovecharon para especular sobre “el fin del mundo”.     

Un planeta de doble identidad

De acuerdo a sus fases (descubiertas por Galileo Galilei en el año 1610), Venus nos saluda al amanecer desde el oriente durante 263 días como el lucero del alba, para después ausentarse 50 días porque se encuentra detrás del sol en su conjunción superior que no permite verlo; reapareciendo en el poniente por otros 263 días como el lucero de la tarde; para después ausentarse otros 8 días porque está en su conjunción inferior, es decir por delante del sol pero no alineado como en el tránsito; y así se repite el ciclo. Esta doble presencia en dos puntos distintos hizo pensar ingenuamente a algunas otras antiguas culturas, que se trataba de dos objetos celestes diferentes.

Fases de Venus

Los egipcios llamaron al astro que veían a las primeras horas del día: Bennu-Osiris en donde “bennu” significa brillar y hace referencia a uno de los componentes de espíritu del dios Osiris en el momento de su resurrección. Otra manera de nombrarlo era Pencherduau y Sebatuaty; la casa del dios de la mañana y la estrella de la tarde respectivamente.

Para los chinos representaba la dualidad del matrimonio: Tai-po era el matinal esposo y Nu-Chien la esposa en el crepúsculo del final del día.

Para los griegos se trataba de los hijos de la diosa Aurora: el lucero vespertino era Hésperus y la estrella del alba Fósforo, que en su versión romana en latín son: Vesper (de vespertino) y Lucifer; el lucero de la mañana; y no, no es sobre el ángel caído de la tradición judeocristiana, aunque resultaría irónicamente certera la analogía, después de todo el planeta Venus es un auténtico infierno.

Recreación digital de Venus sin su capa atmosférica

Un paisaje dantesco

Las erupciones volcánicas alteraron su topografía en un tétrico paisaje de actividad geológica; sus llanuras cubiertas por ríos de lava y montañas distribuidas en dos mesetas como dos continentes:  Ishtar Terra ubicada al norte del hemisferio, tiene el tamaño aproximado de Australia; mientras que al sur esta Aphrodite Terra del tamaño de Sudamérica. En la primera meseta se encuentra el Monte Maxwell, es más alto que nuestro Everest por dos kilómetros.


Imagen computarizada creada con altímetros de radar de la sonda espacial Magallanes.

Una diva muy hostil

Una estrella de ocho puntas en referencia al planeta, simbolizaba a la diosa sumeria Inanna y también para los babilonios a su diosa Isthar; que son las “femme fatales” diosas del amor y la belleza con su equivalencia griega y romana: Afrodita y Venus; que finalmente es el nombre oficial otorgado al planeta más popular de la antigüedad y todo por ser el astro más bellamente brillante después del Sol y la Luna. 

Diosa Inanna de la antigua Sumeria

Ya lo decía Mariska Veres de la banda Shocking Blue, con su potente voz en esa rola hippie del año 1969:

“Una diosa en lo alto de la montaña ardía como una llama de plata, la cumbre de la belleza y el amor; y Venus era su nombre”  

Mientras en ese mismo año la sonda espacial soviética Venera 5 llegaba a los confines de la atmósfera de Venus, transmitiendo datos a la Tierra durante 53 minutos.

Y vaya que Venus es candente; con sus 465 grados de temperatura es capaz de fundir plomo en su superficie; el calor que conserva es más intenso que en Mercurio que está más cerca del sol; pero esto es debido al efecto invernadero producido por su espesa atmósfera 90 veces más densa que en la Tierra; más o menos se compararía con la presión que existe a un kilómetro de profundidad bajo el mar. Está compuesta de gases tóxicos; dióxido y monóxido de carbono, sales de cloro e incluso dióxido de azufre que junto con el nitrógeno forman ácido sulfúrico, que es en extremo corrosivo; por lo que este planeta resulta ser muy hostil para la vida.

La gemela malvada

A pesar de la hostilidad se cree que en algún momento tuvo las condiciones óptimas similares a las de nuestro planeta, por lo que los científicos la llaman “la gemela malvada de la tierra”

Al parecer la estructura interna de Venus es muy parecida a la de “Gaia” nuestra madre tierra, sólo que no genera su campo magnético; ambos planetas se formaron al mismo tiempo y son rocosos, tienen un volumen y densidad aproximado (al 86 % del tamaño de la tierra); su gravedad es de 8.74 m/s² siendo que el de nuestro planeta es de 9.80 m/s²; y se considera estar situado en una zona templada con respecto al sol. A demás comparten un historial de evolución geológica con volcanes activos.

Se piensa que Venus pudo haber alojado agua líquida; un océano poco profundo y que probablemente mantuvo por mucho tiempo una temperatura estable entre 20 y 50 grados Celsius, por lo que se supone sería potencialmente habitable, hasta que algún tipo de eventualidad le generó drásticos cambios que provocaron la liberación de dióxido de carbono; el famoso efecto invernadero que calentó al planeta, evaporando sus mares y cubriéndolo de turbulentas nubes que conservan la radiación térmica proveniente del sol, provocando que la toxicidad emitida de la superficie se mantenga y no escape al espacio, como si de una gran olla de presión para cocinar se tratara.

Por cierto, fue Carl Sagan en su tesis universitaria para doctorado, quien lo dedujo y está comprobado. Si quieres saber sobre este carismático científico entra aquí:

Otra de las ideas de Carl sobre el planeta Venus fue el de la posibilidad remota de vida bacteriana en las alturas de su atmosfera.

Las peculiaridades de Venus

Así es como luce Venus vestida de nubes

Su rotación inversa

Cualquiera diría que le gusta llevar la contraria; algo muy singular de este planeta es su sentido de rotación, porque gira en sentido contrario del resto de los planetas a excepción de Urano cuyo eje está en horizontal (pero eso es spoiler de otro capítulo). Es dextrógiro lo que significa que va en dirección de las manecillas del reloj; implicando que, si nos plantáramos en su superficie, el Sol saldría por el poniente al amanecer y se iría por el oriente al atardecer. La razón puede deberse a que en algún momento de su recién formación algún asteroide lo golpeo y lo “volteo de cabeza” por decirlo de alguna manera, haciendo que su polo norte quedara al sur, recordando por supuesto que en el universo no existe el “norte y sur”, ni el “arriba y abajo”, son solo referencias con respecto a nuestro planeta.

Un día dura más que un año

Venus está envuelto de nubes, las cuales le dan la vuelta en cuatro días terrestres, por lo que se pensó que su rotación duraba eso; pero en realidad no es así, su giro es muy lento; un día venusino tarda el equivalente a 243 días terrestres, mientras que su movimiento de traslación tarda 225 días, es decir un día en Venus es más largo que su propio año.

Su órbita

De acuerdo a la primera ley de Kepler: Todos los planetas giran en torno al sol en orbitas elípticas. Pero cada uno tiene su órbita personalizada y la de Venus es la más circular, apenas se percibe una elipse y está bastante centrada con tan solo 1.2 % de excentricidad.

Sin satélites, pero casi

Se pensó en siglo XVII, el descubrimiento de un satélite de Venus, hasta lo nombraron Neith como la diosa egipcia de la sabiduría, pero en realidad orbita al Sol; se trata del asteroide 2002 VE68 que se acerca a Venus cada 1080 días, por lo que los astrónomos de aquella época se confundieron.

La bochornosa anécdota de un apestoso gas

Y no es broma, la inquietud llegó en septiembre de 2020 cuando se creyó descubrir en las nubes de Venus una sustancia asociada a microrganismos; los medios informativos especularon con la posibilidad de vida bacteriana extraterrestre; el “Santo Grial” de la bioastronomía.

Lo que aparentemente hallaron fue PH3 o fosfina que es un gas tóxico, inflamable, de olor fétido muy desagradable como a podrido; que en la Tierra surge de modo natural debido a la degradación de la materia orgánica, es decir se encuentra en las heces fecales, porque son bacterias las que la producen; y existen microbios que viven en entornos como los pantanos donde la presencia del oxígeno puede ser nula. Sin embargo, penosamente todo se vino abajo al mes siguiente cuando nuevos estudios rectificaron un error de cálculo; al parecer no se trataba de fosfina sino de ácido sulfúrico, no están seguros aun; la ciencia es muy compleja, falta mucho por investigar.

La exploración espacial

42 misiones se han proyectado hacia el planeta Venus, muy pocas han tenido éxito debido a las condiciones climáticas y atmosféricas de Venus que producen lluvia ácida y lo complican todo.

Destaca El Programa Soviético Venera con 16 sondas enviadas entre los años 1961 y 1984. Para 1985 las sondas Vega 1 y Vega 2.

Por parte de la NASA en la década de los 60 enviaron las sondas Mariner I y II; la Pioneer Venus lanzada en 1978, la cual funcionó hasta 1992; luego en los 90 la sonda Magallanes, en 2004 la sonda Messenger que destinada para Mercurio, sobrevoló durante su trayecto a Venus. 

En tanto a La Agencia Espacial Europea la misión Venus Express lanzada en 2005.

Y en 2010 La Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA), con su misión Akatsuki.

Próximamente Rusia planea la misión Venera-D programada para 2024.

La NASA para el 2022 el proyecto Venus In-Situ Explorer.

También La agencia espacial hindú, ISRO tiene planes para explorar Venus.

Venera – D

Más música

Según el músico británico Gustav Holst (1874-1934), Venus es el “portador de la paz”. En ese tiempo se pensaba que el planeta podría ser un lugar paradisiaco e idílico, por lo que nos presenta una pieza sublime que corresponde al segundo movimiento de la suite Los Planetas Op. 32.   

Para ver la primera parte sobre Mercurio y la formación de los planetas entra aquí:

Publicación # 33

Escrito por MAGUMY

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