ESCRITORAS, FILÓSOFAS Y CIENTÍFICAS DE LA ANTIGÜEDAD

El androcentrismo es la tendencia a considerar al hombre como centro de la historia y único protagonista en la construcción de la civilización, restando relevancia o anulando la participación de la mujer.

Si nos remontamos a la historia de los libros la forma más primitiva hallada, consistía en tablillas de arcilla o marfil usadas para la escritura en la antigua Mesopotamia; y el primer texto con autoría, resulta ser de una mujer. Enheduanna era su nombre de asignación por su cargo político y religioso, otorgado por Sargón el Grande, rey acadio del primer imperio de la humanidad (su padre); quien le confió la responsabilidad como suma sacerdotisa del templo del dios lunar. Ella sabía de astronomía identificando a sus deidades en el manto estelar; dirigió el templo y escribió los poemas e himnos que redefinieron el credo mesopotámico, mostrando los anhelos y la honesta vulnerabilidad humana. Acervo que rubricó con esta frase: “Soy Enheduanna, la sacerdotisa de Nanna”. Pero tuvo que sobrevivir al exilio y destitución eventual de su puesto a la muerte de Sargón, al verse involucrada en alguna forma de acción política, que siendo mujer disgustó a algunos en plena lucha de poderes.

“Fue en tu servicio
que entré por primera vez
en el templo sagrado,
yo, Enheduanna,
la más alta princesa.
Portaba el canasto ritual,
cantaba tu alabanza.
Ahora he sido arrojada
al lugar de los leprosos.
Llega el día,
y la luminosidad
es oculta a mi alrededor.
Sombras cubren la luz,
la entapizan en tormentas de arena.
Mi boca sólo conoce la confusión.
Aun mi sexo es cenizo”.

Fragmento del himno Exaltación de Inanna” por Enheduanna (2285 a 2250 a. C).

Así como ella de quien pocos saben, ha existido presencia de otras mujeres en la historia del intelecto, solo que quedaron difusas o deliberadamente borradas de la memoria colectiva. De lo que se ha podido rescatar, aun dentro del contexto en que todo se ha visto siempre desde la perspectiva androcéntrica, encontramos algunos nombres de escritoras, filósofas y científicas.

Por desgracia el trabajo de varias de ellas quedó en el olvido o simplemente fue descartado; y se sabe de su existencia por referencia de autores masculinos, a veces en alabanza y otras en repudio. Porque siendo asignadas a la maternidad y la tarea doméstica, sus ideas y opiniones fueron relegadas al control patriarcal, en una sociedad hostil de prohibición y señalamiento, sobre todo cuando de responsabilizar por los males del mundo se trata; ahí está Eva con su “pecado original”; o que tal la mítica Pandora, liberando a la calamidad por su imprudente curiosidad, o Elena de Troya provocando una guerra. Personajes del imaginario figurando conceptos que, por tradición contaminada de misoginia, definen a las mujeres como perniciosas y peligrosas al adquirir poder o conocimiento. Solo hay que dar un vistazo a algunas citas de autores célebres que lejos de escapar del prejuicio lo promovieron:

  • “Debéis retrasar lo más que os sea posible el momento en que vuestra mujer os pida un libro”. Honoré de Balzac (novelista francés 1799-1850)
  • “El fuerte de la mujer no es saber sino sentir. Saber las cosas es tener conceptos y definiciones, y esto es obra del varón”. Ortega y Gasset (filósofo español 1883-1955)
  • “Cuando una mujer tiene inclinaciones doctas, de ordinario hay algo en su sexualidad que no marcha bien”. Friedrich Nietzsche (afamado filósofo alemán 1844-1900)
  • “La mujer que piensa da tanta repugnancia como el varón que se maquilla” Gottthold Ephraim Lessing (crítico del arte alemán 1729-1781)
  • “Aborrezco a la mujer sabia. Que no viva bajo mi techo la que sepa más que yo, y más de lo que conviene a una mujer. Porque Venus hace a las doctas las más depravadas”. Eurípides (Poeta y dramaturgo griego siglo V a.C)

¿Hubo filósofas en la antigüedad?

Por supuesto que sí, los cuestionamientos existenciales y la búsqueda de respuestas, son una necesidad intrínseca en los seres humanos sin distinción de género, todos filosofamos, aunque parezca lo contrario al toparnos con una especie de “Club de Toby”, en tanto a la autoría de textos en materia.

NO Girls Allowed: No se admiten niñas / NOW Girls Allowed: Ahora se admiten niñas

“Me fui a hojear al menos tres enciclopedias filosóficas y de todos estos nombres (salvo Hipatia) no encontré ningún rastro. No es que no hayan existido mujeres que filosofaran. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, tal vez después de haberse apropiado de sus ideas». Umberto Eco (semiólogo, filósofo y escritor italiano 1932-2016)

ANTIGÜEDAD CLÁSICA

Gargi Vachaknavi (siglo VII a. C)

LA ERUDITA

En la sociedad védica de la antigua India, algunas mujeres jóvenes tenían la posibilidad de un camino alterno al de aspirar ser una Sadyovadhu, es decir la devota esposa de un sabio dedicada al hogar; ellas podían renunciar a ello y optar emprender la búsqueda del conocimiento filosófico a través de los textos sagrados: los vedas y los upanishads; que según creencia contienen los fundamentos de la causa y sentido de la existencia. Ser una Brahmavadini significaba ser una mujer de sabiduría; una de las más importantes fue Gargi Vachaknavi, filósofa de la naturaleza y el universo físico (disciplina precursora de la ciencia).

El termino Veda en sanscrito significa conocimiento y Upanishad sentarse para poner atención y aprender.

Gargi destaca en un célebre debate filosófico sobre cosmología, organizado por el Rey Janaka, el cual ofrece un premio de 1000 vacas con ornamentos de oro para el más versado de los sabios ahí reunidos. (Desde luego considerando la debida proporción de lo que para la antigüedad significaba ser sabio, condicionado siempre a la fe religiosa).

Yajnavalkya (autor de varios textos sagrados) seguro de sí mismo como el más docto, se apresura a tomar la recompensa sin siquiera debatir nada, enfureciendo a los eruditos presentes que con premura lo retaron. Durante la contienda, al calor del desafío y el aroma a incienso, fueron derrotados uno a uno por Yajnavalkya, hasta que tocó el turno a la última participante, la única mujer del grupo; Gargi quien en su diálogo cuestionó y debatió todos los argumentos del sabio durante horas sobre el alma, el origen de toda la existencia y hasta el medio ambiente; al punto en que, él, agobiado le dice que no siguiera adelante porque de lo contrario perdería el equilibrio mental. Gargi en lugar de jactarse de su victoria, cortésmente le otorga el crédito con una reverencia y no queda claro que sucedió con las vacas, porque al parecer no le dieron ninguna, pero eso sí, fue honrada con el título de Navaratnas que significa “La novena gema”, una de las personas más valiosas de la corte; y en tanto a Yajnavalkya (de quien se sospecha se quedó con el premio), se volvió el Gurú oficial del Rey. El debate está en un texto clásico hinduista llamado Yoga Yajnavalkya.

LAS FILÓSOFAS GRIEGAS

En la antigua Grecia cuna de la democracia y la filosofía occidental, las mujeres promedio vivían recluidas entre los muros del gineceo, que era una habitación en las casas (oikos), exclusiva para sus labores propias como tejer, coser, etc. Y aunque se supone eran libres, carecían de los derechos más esenciales al excluirlas de la ciudadanía.

Por eso es de admirar en los pitagóricos la inclusión de mujeres en su escuela; que a decir verdad era más bien una especie de secta secreta que profesaba culto a las matemáticas, como la esencia de todas las cosas. De aquí encontramos (según Gilles Ménage) hasta 27 nombres de mujeres involucradas, entre las que destaca:

Theano de Crotona (siglo VI a.C)

LA MATEMÁTICA

Fue discípula sobresaliente de Pitágoras con quien se cree desposó; y aunque determinar la vida de Theano es algo inexacta por las fuentes un tanto confusas como rompecabezas al que le faltan piezas; pero en común acuerdo los expertos concluyen que provenía de Crotona, al sur de Italia y que era la hija de un hombre llamado Milos; mecenas de la hermandad matemática.

Como buena pitagórica sabía del tema y se le adjudican aportaciones al estudio de los números y poliedros, en especial a lo referente con la observación y análisis de la proporción áurea en la naturaleza, muy recurrente en la arquitectura y el diseño.

El Φ Phi (fi) es un número algebraico irracional, expresado de la proporción entre dos segmentos que conforman una construcción geométrica.

Escribió una biografía (que se perdió) sobre Pitágoras; y como filósofa un Tratado Sobre la Piedad del cual apenas queda un fragmento, y es una nota aclaratoria; parece que divulgó la idea de un universo esférico cerrado y finito, también contribuyó a la medicina clasificando algunas plantas curativas. Fue maestra y luego encargada de la dirección de la escuela filosófica al fallecer Pitágoras, siendo precursora de la ciencia.

Theano de Crotona

En Atenas las mujeres nunca salían solas de casa, salvo una vez al año durante tres días por causa de una peculiar festividad; el ritual de las Tesmoforias (en honor al mito de la diosa Deméter y su hija Perséfone), una celebración exclusivamente femenina, en la que se solidarizaban y se permitían hablar con obscenidades como si se tratara de una licencia verbal; siendo la oportunidad de liberar su propio discurso; acción que generaba miedo y suspicacia en sus maridos. Tanto así que Aristófanes se inspiró para sus obras cómicas como: Las Tesmoforiantes, cuya trama se centra en una conspiración para vengarse de Eurípides (por misógino); o Las Asambleístas, que argumentaba sobre el plan de una supuesta lideresa para tomar el control de Atenas. Y aunque estas comedias suenen feministas, en realidad fueron todo lo contrario porque su intención era la de ridiculizar.

LA PROCESIÓN TESMOFÓRICA – DE: FRANCIS DAVIS MILLET

Otro tipo de núcleo social que coexistía fuera del margen de lo doméstico eran las meretrices comunes y las hetairas, que a diferencia de las primeras tenían un alto nivel cultural, se les educaba para la complacencia y placer del varón desde lo físico hasta lo intelectual, en equivalencia a las geishas japonesas con independencia económica. Eran las sacerdotisas de Afrodita preparadas para atender a los más adinerados.

Aspasia de Mileto (470 a.C. a 400 a.C.) (siglo V a.C.)

LA MAESTRA

De aquella época llamada edad de oro, durante el gobierno de Pericles el fundador de la Acrópolis, encontramos mención de una mujer muy interesante y polémica que fue llevada a los tribunales por atea, acusada por un infame poeta comediógrafo llamado Hermipo; ella no creía en los dioses, pero fue perdonada al parecer.

Aspasia tenía una educación muy superior a lo permitido para una mujer con decoro, según la perspectiva ateniense; sin embargo no hay ninguna certeza de que Aspasia haya sido una hetaira, y seguramente en afán de desprestigio, sobre todo por ser la compañera de vida del gobernante ateniense Pericles, quien no escapaba de la insidiosa crítica de los enemigos políticos y los comediógrafos, la señalaron como tal, sembrando la duda; por lo que se desconoce a ciencia cierta, si tenía un burdel como menciona Aristófanes en una de sus obras cómicas, o en realidad fundó una escuela para mujeres, como se intuye en una afirmación adjudicada a Esquines el orador, que menciona que los ciudadanos más prominentes llevaban a sus esposas e hijas a escuchar la palabra de Aspasia; lo que sí se sabe según fuentes (como el diálogo Menéxeno, de Platón), es que era docta en la enseñanza de retórica (que se define como la disciplina de las propiedades del arte de la oratoria). Por eso sus contemporáneos señalaban la poderosa influencia que tenía en Pericles, al que seguramente le escribía sus discursos.

DEBATE DE SOCRATES Y ASPASIA- DE: NICOLAS MONSIAUX

Se dice que el mismísimo Sócrates la consideraba su maestra y que Platón se inspiró para el personaje de Diotima en su obra El simposio, del que surge el concepto de “amor platónico” (Aunque algunos piensan que Diotima fue otra mujer que filosofaba, quedando perdida en el tiempo y olvido, pero desafortunadamente no hay más referencias que corroboren su existencia).

Sin duda Aspasia contribuyo al florecimiento cultural de la ciudad de Atenas, ganado tanto admiración como envidia de sus contemporáneos más ilustres.

«…Qué gran arte o poder tenía esta mujer, que le permitió cautivar como lo hizo a los más grandes estadistas y le brindó a los filósofos la oportunidad de hablar tanto de ella en términos tan exaltados»… Plutarco de Queronea, de su obra Vidas paralelas (siglo II).

Hiparquía de Maronea (355-300 a.C.) (siglo IV a.C.)

 LA CÍNICA

Los cínicos fueron un grupo de filósofos contraculturales, más subterráneos que la banda The Velvet Underground, más extremos que los hippies en un concierto de los Rolling Stones. Entregados a la protesta y provocación, tan naturales como canes en celo obedeciendo al instinto sin inhibición alguna; porque practicaban la anaideia que significa la desvergüenza, así de transgresores eran y se hacían llamar “perros”. Vivían bajo el cobijo de las estrellas en total indigencia, pues la idea era depender solo de sí mismos, libres de convencionalismos, despreciando la riqueza material. Irreverentes, sarcásticos y críticos respecto a la corrupción y los prejuicios como males de la sociedad. Antístenes como el precursor ideológico y Diógenes de Sínope como el máximo representante. Pero fue otro Diógenes, (Laercio) un biógrafo del siglo III que nos dejó pistas sobre una filósofa radical llamada Hiparquía, que se anexó a este grupo perruno.

DIOGENES DE SÍNOPE SENTADO EN SU TINAJA – DE: JEAN LEON FEROME (1860)

Hiparquía procedente de una familia adinerada de la ciudad griega de Maronea, inició su interés en la filosofía probablemente por la conexión de su hermano Metrocles, que se incorporó al lado de los Peripatéticos del prestigioso Liceo fundado por Aristóteles, que en aquel momento estaba dirigido por Teofastro. Pero Metrocles renuncia desilusionado, porque le resulta muy elitista y exigente en su erudición; así que sus padres preocupados por su educación, le llevan al joven Crates, un tipo bonachón a quien le decían el filántropo, era filósofo y daba su cátedra a domicilio, siendo seguidor de Diógenes “El perro” y de su estilo de vida.

Los Peripatéticos eran los alumnos de Aristóteles. El nombre deriva del significado de la palabra peripatos que significa caminar en un patio o jardín.

La estrecha amistad con su pupilo lo destina conocer a Hiparquía, una mujer nada convencional, de pensamiento libre, irreverente y contestataria, adversaria definitiva a las ideas aristotélicas, que justificaban la represión de las mujeres al definirlas como seres incompletos, porque según se decía en boca del propio Aristóteles (quien ya había muerto para entonces) que “la hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades”, siendo falsas dadoras de vida pues solo son “receptáculo del semen creador ”.

Hiparquía se enamora de Crates y lo elige como su compañero renunciando a una vida privilegiada y cómoda. Sus padres intentaron de todo para disuadirle, incluso el propio Crates le advierte sobre el tipo de vida que llevaría al lado de él, hasta le muestra un defecto físico de su espalda, pero a ella poco le importaba eso; solo buscaba integridad y coherencia con sus ideales de libertad e igualdad, que embonaban con el pensamiento de Crates; después de todo los cínicos sí aceptaban mujeres en su grupo, y ella quería dedicarse a la filosofía. Y así nada más “… consumó perrunas bodas en el pórtico Pécile” como nos dice Clemente de Alejandría en el siglo II.

Hiparquía se alía al lado salvaje y trasgresor de los cínicos, pero lo verdaderamente importante es su oposición al papel habitual de subyugación asignado a las mujeres. Se cuenta que un día asistió con Crates a un coloquio filosófico; incomodando e indignando por el simple hecho de ser mujer a un filósofo de la escuela cirenaica llamado Teodoro, quien le dijo despectivamente que se fuera a un sitio propio de mujeres, que la filosofía no estaba al alcance de la mente débil femenina y que él podía ayudarla a razonar. Entonces sarcásticamente ella le pidió ayuda para un razonamiento; le preguntó: “si una acción es correcta para Teodoro, ¿También es correcta para Hiparquía?” Él le contesto que sí; y para tal caso ella añadió: “Si no es delito que Teodoro se dé un golpe así mismo, entonces tampoco será delito que Hiparquía le dé un puñetazo a Teodoro”. Todos se rieron de él; así que humillado ante las burlas y encolerizado, la agrede desgarrando su ropa en un intento absurdo de evidenciar que estaba hecha para lo doméstico, diciendo “¿Eres tú la que dejo el tejido del telar?”, ¡Sí yo soy! le respondió “¿Te parece que he tomado una decisión equivocada, al dedicar el tiempo que iba a gastar en el telar en mi educación?”. Él ya no supo que decir, mientras que ella permaneció hasta el final de la reunión con la ropa hecha guiñapo sin inmutarse, con la fuerza indomable de una “perra cínica”, demostrando que nada la iba a intimidar.

El legado de Hiparquía fueron tres libros de los cuales nada queda:

  • Hipótesis filosóficas
  • Epiqueremas
  • Cuestiones a Teodoro llamado el ateo

Pero se conserva un epigrama del poeta Antípatro titulado «A las mujeres» que habla de Hiparquía:

 …Yo Hiparquía, no seguí las labores de las mujeres 
Sino la vida vigorosa de los fuertes perros   
No me gustó el manto sujeto con broches,   
ni el pie calzado y mi cinta se olvidó del perfume.   
Voy descalza, con un bastón y un roído tribón   
Tengo la dura tierra en vez de un lecho, siendo dueña de mi vida.     
Y afirmo ser mejor que Atalanta la de Menalión
en la medida de en que la sabiduría supera cualquier habilidad de cacería. 

ANTIGÜEDAD TARDÍA

Hipatia de Alejandría (355-415)

LA SUPREMA

Que certero fue Teón el matemático al nombrar a su hija: Hipatia, porque significa justo lo que fue; suprema. Y ya lo dijo el otro Sócrates, el de Constantinopla, su contemporáneo:

 “…logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo”.  

Durante la era cristiana bajo el dominio romano en la ciudad griega de Alejandría en Egipto; la joven filósofa, matemática, geómetra, ingeniera y astrónoma, se desenvolvía con soltura entre los pasillos del Museion, que era una especie de instituto de investigación científica, célebre por su biblioteca. Llevó siempre una vida muy acética; célibe y devota de los preceptos ideales del neoplatonismo, no era pagana ni cristiana, su credo era el conocimiento científico; se distinguía también por su belleza según nos cuentan, tal vez por eso tuvo pretexto un acosador obsesivo.

Junto a su padre fue coeditora ordenando y reescribiendo con anotaciones propias, para el mejor entendimiento de manuscritos como el Almagesto de Ptolomeo (un tratado sobre astronomía); o de los teoremas de Euclides o de la aritmética de Diofanto.

Escena de la película “El Ágora”

Como ingeniera realizó mejoras al astrolabio, que determinaba la posición y altura de las estrellas usado hasta el siglo XIX; también diseñó un hidroscopio, un instrumento que se utiliza en experimentos químicos para medir los líquidos. Y como matemática creo un eficiente sistema para la solución de divisiones muy largas.

Hipatia impartía clases de geometría, matemáticas y astronomía, así como conferencias de filosofía a varios tipos importantes con altos cargos políticos como Orestes el Prefecto Imperial de Alejandría, o a eclesiásticos interesados en el neoplatonismo como Sinesio de Cirene, su amigo. Acción que le dio mucho prestigio y autoridad moral.

“… al hablar era articulada y lógica, sus acciones eran prudentes y de espíritu generoso… la ciudad la acogió como merecía y le otorgó un respeto especial».Texto del “Suda», una enciclopedia del siglo X.

Todo iba bien hasta que el Patriarca de Alejandría, Teófilo el Obispo, fallece y el cargo es cedido a su sobrino Cirilo, un ferviente detractor del paganismo, que entabló una disputa en contra de Orestes por el poder. La conexión de la filósofa con el Prefecto Imperial la hizo susceptible a las agresiones de Cirilo, así entre la envidia y fanatismo del obispo, Hipatia; señalada como una “bruja pagana que hipnotizaba a los hombres”, fue cruelmente desollada con conchas de moluscos,  que desgarraron su piel y su carne sin piedad hasta la muerte, por una turba feroz de hombres a la orden de Cirilo a quien la iglesia canonizó por su lucha contra el paganismo y se convirtió en San Cirilo.

“De hecho, la gente se pelea por una superstición tanto como por una verdad, o incluso más. Ya que una superstición es tan intangible que es difícil demostrarla para refutarla, y la verdad es un punto de vista, y por tanto, se puede cambiar” Hipatia de Alejandría.

No queda nada de ella más que lo dicho por sus contemporáneos e historiadores antiguos, como testigos de que fue una mujer asombrosa, una de las primeras científicas de la historia, la última neoplatónica cuya muerte cierra la era de los grandes pensadores griegos y abre paso al oscurantismo medieval.

“Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar”. Hipatia de Alejandría.

PUBLICACIÓN No. 40

ESCRITO POR MAGUMY

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